El Valle de Arán está plagado de sitios interesantes y de gran valor histórico. Muchos lugares marcaron un antes y un después en la cultura y en la economía del valle. Algunas industrias son hoy día un lugar de visita, en otros tiempos, sin embargo, dieron de comer a muchas familias. Algunos trabajaban en las minas, otros, en el campo y con los animales y algunos otros en la pequeña industria textil. Siguiendo nuestra ruta cultural por caminos del Valle de Arán, nos adentraremos en la antigua economía de la zona. Ven a conocer vielha, en nuestros apartamentos en el Valle de Aran.
Minès Victoria
Uno de los sectores económicos más importantes de la zona eran las minas de las que se extraía el zinc. Fue durante el siglo XX cuando alcanzó mayor rendimiento, llegaron a sacarse 80 toneladas de mineral diarios. Al ver que la mina iba viento en popa se puso en funcionamiento un lavadero de minerales en la localidad de Bossost.
Muchas familias comían gracias a su trabajo en la mina, trabajo duro sin duda, pero que daba vida. Entre 100 y 150 personas trabajaban diariamente en las diferentes tareas de la mina, algunas en el exterior y otros, dentro de ella. Pero como todo en la vida, llego un día en el que las puertas quedaron selladas para siempre.
Unos de los pasos para que se cerrara la explotación fue el estallido de la Guerra Civil en 1936. Pasados unos años, la actividad volvió a reanudarse, exactamente en 1949. Pero la enorme bajada del precio del metal extraído y la falta de mano de obra para llevar a cabo la actividad con la máxima eficacia, provocaron que cerrase definitivamente sus puertas en 1953.
El itinerario para ver la mina por dentro tiene unos 3 kilómetros de largo y se hace en dos o tres hora a pie. Existen además, visitas guiadas en las que se explican todos los detalles y se visitan diferentes galerías. La entrada a la mina cuesta 3 euros y se puede visitar del 4 de julio al 11 de septiembre en horario de 11 de la mañana a 3 de la tarde.
La fábrica de la lana
Antes he comentado que una de los motores económicos más importantes de la zona fue la industrial textil. Pues dicho esto, un ejemplo de ello es la fábrica de la lana de Vielha. Este complejo fue puesto en marcha en 1858 y su actividad se extinguió en 1936. Su fundador, Rafael Portolés Lafuste al parecer, aprendió cómo hacer lana en la ciudad francesa de Miremont de Comenge.
Gracias a la resistencia y la buena conservación de las máquinas por parte de la familia de su fundador. En 1999, la Consejería del Valle de Arán, la adquirió y la restauró para su ponerla a disposición del público y preservar una de las industrias más prósperas de la zona. En su interior podemos ver las antiguas herramientas para estira el y torcer el hilo, la tocadora para enrollar el hilo en bobinas o la máquina para poner el hilo en madejas. Un viaje por la historia, que aunque parezca lejana, está más cerca de lo que uno piensa.

