En la montaña del Valle de Arán podemos encontrarnos con Salardú, un pequeño pueblo histórico, próximo a la turística estación de esquí Baqueira Beret, la más grande de España.
Alejado del estrés cotidiano de la ciudad y a 1268 metros, Salardú es un pequeño pueblo de montaña de apenas 600 habitantes, con un gran atractivo histórico, ubicado en el Valle de Arán e integrado desde 1967 en el municipio de Naut Aran, en Cataluña, España.
Antes de convertirse en un lugar turístico de veraneo, Salardú supo ser un lugar real. La villa fue un fuerte durante la época medieval y aún se conservan restos del antiguo Portal del Pallars y de la muralla de aquella época. La plaza principal está ubicada en el centro del núcleo antiguo y donde hoy se emplaza la iglesia, se erigió en su día el castillo. Si bien, actualmente, el pueblo ha sido muy bien urbanizado, algunas casas todavía conservan detalles del siglo XVII es sus ventanas.
El principal atractivo de este pueblo es sin duda su iglesia, declarada Monumento Histórico- Artístico. La iglesia da cuenta de un estilo de transición entre los románico y lo gótico, y cuanta con un campanario octogonal, de construcción tardía (siglo XV). En su interior, el altar mayor encierra la talla románica de un exquisito valor religioso.
En la actualidad, y dada su ubicación geográfica, es una de las poblaciones de referencia de la Val d’Aran. Durante la época invernal, cuando está en auge el Esquí, Salardú provee albergue de calidad para los esquiadores. Su proximidad con las pistas lo hace un excelente lugar para alojarse. Aquellos que no deseen alquilar apartamentos en Baqueira, cuentan con una excelente oferta de casas rurales o rústicas, con hermosas vistas de las montañas nevadas, especialmente acogedoras e ideales para el descanso.
El resto del año, y debido a sus espléndidos paisajes naturales, los turistas pueden realizar algunas de las actividades que despliega la localidad. Con tan solo alejarse un poco de la población se puede acceder a canchas de golf, salir a pescar o realizar excursiones por los caminos de montaña.
Con paredes de piedra y tejados puntiagudos de pizarra, Salardú ofrece al viajante todo el encanto propio de las poblaciones de alta montaña.
