Preguntas y respuestas sobre las botas de esquí

Preguntas y respuestas sobre las botas de esquí

Una bota de esquí es un calzado fabricado con un tipo de plástico duro, que si bien impide ciertos movimientos, mantiene firme y seguras las articulaciones, sin llegar a ser incómodas. Este tipo de botas para esquiar deben ser cómodas y cálidas y no causar ningún tipo de lesión por roces o malos movimientos.

¿Quieres comprar las mejores botas de esquiar para ti? Infórmate sobre todos los detalles y aspectos que debes tener en cuenta a la hora de elegir.

Cómo elegir botas de esquí

Para elegir el modelo de bota que mejor se adapte a tu pie, tendrás que tener en cuenta que debe ser el mismo número que usas en tu calzado de calle. No es cierto que es mejor usar un número más grande y luego compensar la diferencia de talla con medias gruesas. El resultado es que el pie queda muy flojo dentro de la bota y ello puede ocasionar lesiones y raspaduras. Con una bota holgada no podrás controlar bien tu equilibrio.

La bota de esquí que elijas influirá directamente en tu capacidad de movimiento y especialmente en el índice de flexión que tendrás al esquiar. El índice de flexión indica la resistencia que ofrecen los materiales de la bota a las diferentes posiciones que adoptará el tobillo al practicar el deporte.

La morfología de tu pie también es muy importante a la hora de comprar botas de esquí. Debes tener en cuenta el largo, el ancho y también su forma.

Un pie de hasta 97, 98 milímetros de ancho es considerado “estrecho”; un pie de 100 milímetros de ancho es “normal” y aquel que exceda de los 102, 104 milímetros es “ancho”.

Una bota de esquí no es eterna, y si las tuyas ya tienen más de tres temporadas seguramente tendrás que comprarte unas nuevas.

Preguntas y respuestas sobre las botas de esquí

Generalmente, después de algunas temporadas los cierres se abren solos y se dificulta cada vez más ajustarlos a medida, intentamos compensarlo poniéndonos otro par de medias, pero esa no es la solución. Se pierde transmisión de fuerza sobre los esquís y poco a poco se van transformando en botas de travesía y no en botas para el uso en pista.

El desgaste de las botas de esquí se percibe porque el plástico ha perdido dureza y al flexionar las rodillas y los tobillos, se nota que ceden demasiado a los esfuerzos y que los resultados de los saltos son imperfectos, por la falta de control que tenemos sobre ellas.