
Durante muchos siglos el valle de Aran aprovechó el caudal del río como fuente de energía hidráulica. Las aguas del río accionaban los molinos y permitían tener una fuente de energía.
Ahora, y gracias a la restauración del molino de Salardú (uno de los 31 molinos que existían en la región del valle de Arán), cualquier visitante tiene la oportunidad de ver como era el funcionamiento de todo el mecanismo hidráulico, su engranaje y la fabricación de harina de trigo, un proceso completísimo que ahora cualquier visitante al valle tiene la oportunidad de ver in situ.
El molino se encuentra en Salardú, en la Ribera de Aiguamog. Sus piezas de piedra de granito, madera y tejado de pizarra, datan nada más y nada menos que de principios del siglo XVII.
Pero la visita al molino de Salardú es algo más que ver el proceso histórico del aprovechamiento de la energía hidráulica. Los visitantes tienen la oportunidad de contemplar el hermoso paisaje que rodea esta histórica obra de ingeniería: imponentes montañas, abundante vegetación y una gran variedad de flores.
Las visitas pueden realizarse con toda la familia, puesto que justo a la salida existe un bonito parque infantil donde poder se puede hacer un pic nic y disfrutar del entorno natural.
El precio de la entrada es de tan sólo 1,50€, aunque recomendamos reservar la visita guiada. Los horarios durante la temporada de verano son de 11 de la mañana a dos de la tarde de lunes a sábado. Mientras que durante el invierno y debido a las bajas temperaturas que se registran en la zona, únicamente está abierto los jueves a partir de las once de la mañana y con reserva anticipada.
